La cosecha de la ira 1999

Se puede romper el modelo tradicional que reza: «Haced al alumno a vuestra imagen y semejanza». ¿A la imagen de quién? Del padre o del educador. Es mejor volver al concepto de que maestro es quien enseña con su ejemplo de vida, siendo realmente empático, respetuoso, tolerante, etc., y además espera siempre que su alumno lo supere, es decir que sea mejor que él. La vida sería más rica y el hombre más feliz si los educadores se parecieran cada vez más a los niños y jóvenes y no sucediera lo contrario.